Dueña: Rikku Yuki
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Nombre: Diciembre
Apellido: Eterniah
Significado del nombre: Eterno invierno.
Clase: Noble.
Raza: Humana.
Edad: 16 años
Cumpleaños: 11/Noviembre
Apodo: Dic, Dici
Dimensión de la que proviene: Las tierras exteriores de Shinjo
Madrinas: Cristha, Chio.
Padrinos: Idem
Llegada: 11/11/08
Molde: Demi
Casa: Dollzone
Pelo: Angel Studio
Ojos: Dollzone
Maquillaje: Dollzone
Personalidad: es muy dulce y depende mucho
de alguien aunque no lo aparente, teme a estar sola.
Miedos: a la sangre y a los truenos.
Defectos: por alguna extraña razon no sabe odiar.
Situaciones traumáticas:
Historia:
[la narra ella en primera persona]
La guerra Civil había estallado en mi reino, yo tan solo tenia 11 años cuando aquello ocurrió, faltaban pocos días para que cumpliera 12 años.
En mitad de la noche los estallidos de las bombas me despertaron y el retumbar del suelo me izo caer.
Cuando quise darme cuenta mi habitación se hallaba prendida en fuego y valerosamente mi fiel guardaespaldas, Rion, salto entre las llamas me tomo en sus brazos y me saco de aquel infierno.
Atemorizada descendimos por los muros de palacio y mientras nos separábamos de aquel abismo sofocante, Rion me contó que mi padre había ordenado que nos dirigiéramos a España, a Málaga concretamente, para salvaguardarme de los intrusos en nuestro reino.
Ante la confusión llegamos a los límites Eterniah.
Nuestro reino llevaba siendo protegido del mal externo 400 años por la cúpula protectora de un Dios. El mismo lo dijo:
- todo aquel que cruce no podrá entrar bajo mi cuidado y protección de nuevo y será exiliado a un mundo de perdición para siempre.
Rion me miro muy serio, recuerdo sus ojos azules penetrando en los míos y el calor de las llamas:
Olvida todo lo que sabes princesa, nos dirigimos al mundo humano.
Había leído mucho del mundo que había tras la cúpula, pero jamás pensé, que llegaría a salir de Eterniah.
Me abrazo contra el y no me permitió ver nada, sentí un leve dolor de cabeza y el calor se volvió asfixiante y no pude evitar perder el conocimiento.
Cuando desperté me encontraba en una minúscula habitación con una pequeña cama y una amplia ventana que celosamente dejaba pasar unos calidos rayos de sol.
A mi lado había un libro, bien encuadernado y en el ponía mi nombre:
“Diciembre”
Lo estuve leyendo durante horas, en el se explicaba que en este nuevo mundo humano, donde yo debía sentirme a gusto, no había magia, todos eran humanos como yo, no existían dioses o demonios, y ellos solo conocían la magia como algo de ficción novelística, así que yo no debía decirle a nadie donde procedía.
Y en este libro, Eterniah, mi dulce reino, se situaba en un lugar llamado Alemania.
Tras aquello Rion, me fue explicando como funcionaba este mundo y donde debía situar mis conocimientos, mis idiomas y de donde procedían mis costumbres.
Los nombres me parecían algo extraños y coincidió que el último mes de este mundo se llamaba diciembre.
No tarde mucho en habituarme a este nuevo mundo, y de forma extraña poco a poco fueron llegando más habitantes de Eterniah.
Actualmente tengo 16 años.


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